¿Qué es la identidad digital?
A día de hoy, es complicado encontrar a alguien que no tenga presencia en redes sociales. La mayoría de nosotros, convivimos con la tecnología y hacemos uso de herramientas digitales en nuestro día a día. Si nos centramos en el entretenimiento y en el ocio, muchas personas nombran: Tiktok, Instagram, Twitter y Facebook como manera de "matar el tiempo" o, incluso, como diversión y forma de comunicarse con los demás.
Sin embargo, el hecho de usar estas plataformas, implica que cada uno de nosotros tengamos una propia identidad digital: para acceder y hacer uso de Tiktok, Instagram, Twitter o Facebook es necesario crearse un perfil de usuario propio. Un perfil que te identifique en esos espacios y el que "hablará por tí".
La identidad digital son los datos que decidimos publicar sobre nosotros en nuestro perfil: ya sea información personal, contenido multimedia, imágenes con los amigos o compartir gustos y aficiones. También todas las acciones que llevamos a cabo desde ese perfil (comentarios, "me gusta", visualizaciones, etc.). Toda esta información pública permite que los demás creen una opinión acerca de nosotros mismos y nos hace, algunas veces, vulnerables. Aunque la identidad digital no siempre se corresponde a la identidad real de un individuo.
¿Cuál es la mía?
Podría decir que mi identidad digital es pobre. A pesar de que soy consumidora de Instagram, Twitter y Tiktok (en menor medida), mi actividad se basa prácticamente en mirar el contenido que se publica y no en publicar.
Cuando era más pequeña usaba Facebook y publicaba muchísimo más que ahora. Creo que un poco por inconsciencia y por “presión social”: mi contenido se basaba en fotos con mis amigos divirtiéndonos y fotos de mí misma. A pesar de que no eran fotos comprometidas, ahora no subiría ni la mitad de ellas.
Con el tiempo y más bien sin intención, estoy prefiriendo mantener mi vida “privada”. Bajo mi punto de vista las redes sociales son una gran oportunidad y herramienta para expresarnos y divertirnos, pero creo que también pueden llegar a ser muy peligrosas, precisamente por la información que podemos llegar a publicar. Por este motivo creo que es importante ser conscientes de qué decidimos hacer público y qué no.
Todas mis cuentas en redes sociales son privadas, así que el (poco) contenido que público lo ven aquellas personas que yo decido.
En Instagram tengo unos 15 posts aproximadamente, todos ellos reflejan partes de mi vida: la playa, mi perro, algunos de mis amigos, y algunos viajes que he hecho. Son fotos que me gustan, que me representan y que no son comprometidas: no me importa hacerlas públicas.
En Twitter y TikTok no publico nada, aunque me gusta pasar tiempo mirando el contenido de otras personas.
Así pues, defino mi identidad digital como casi inexistente pero real.
Cada persona es libre de decidir cómo quiere que sea su identidad digital, pero creo que es más importante saber cuál es tu identidad real como individuo.
¿Y tú, cómo definirías tu identidad digital?
Un abrazo,
ResponderEliminar¡Hola Laura!
He decidido comentar tu post porque me he sentido plenamente identificado con la reflexión acerca de tu identidad digital. Me ha gustado mucho el matiz que has hecho sobre el uso “pasivo” de las redes, en el sentido de consumir contenido a modo de entretenimiento, pero sin publicar. Básicamente es lo que hago yo actualmente (también en menor medida) en Instagram y Facebook, que son las únicas redes sociales que tengo, al margen de Linkedin.
También coincidimos en el uso que hacíamos de Facebook cuando éramos mas jóvenes, que consistía principalmente en publicar fotos de los momentos buenos que pasábamos con los amigos y alguna otra en la que salíamos solos. En mi caso, ahora tampoco subiría una buena parte de aquellas fotos, pero teniendo en cuenta que no son comprometidas (como tu también comentas) considero que es una buena manera de recordar aquellos años de plena juventud en la que las preocupaciones que teníamos eran tan triviales que se limitaban a pensar el plan que haríamos el siguiente fin de semana o en periodos de vacaciones.
En cuanto a Instagram, creo que para algunas personas ha supuesto la madurez o evolución de su identidad digital tras abandonar la actividad en Facebook, para dar un uso que se ajusta más a nuestra identidad real y publicar solo aquello que realmente nos representa.
Finalmente, como miembro del club de las personas con identidad digital casi inexistente pero real, tengo que decirte que me ha encantado tu alegato a la libertad de cada individuo para escoger su identidad digital, pero priorizando siempre el conocimiento de su identidad real, ya que en caso contrario se corre el riesgo de vivir únicamente para la galería y perderse uno mismo como persona al creer que tu vida es lo que muestras y no lo que realmente sientes.
¡Un saludo!
Frederic
Hola Laura, ¿qué tal?
ResponderEliminarMi nombre es Irene Valencia y en mi caso, estoy cursando el CFGS de Marketing y Publicidad, un placer conocerte.
En primer lugar, muchas gracias por compartirnos tu experiencia en redes sociales y tu reflexión sobre tu identidad digital y las mismas. Después de leerla con detalle, me gustaría comentar algunos puntos.
Cuando comentas que antes usabas más Facebook y publicabas más antes, creo que es porque hace algunos años no había el conocimiento sobre la privacidad digital que hay hoy en día, como bien dices, no sabíamos bien hasta dónde llegaba nuestra identidad digital o el rastro que dejábamos. Ahora que somos algo más conscientes y el uso de las redes sociales se a vuelto un habitual para la mayor parte de la población, es normal que reflexionemos más sobre qué publicar y qué no.
Aunque mi caso es totalmente distinto al tuyo, ya que publico bastante en mis principale redes sociales (Instagram y Facebook) y de hecho, trabajo como Community Manager para distintas empresas, respeto mucho y comparto totalmente tu punto de vista en cuanto a la privacidad de tus redes sociales, al final tú decides quién puede y quién no, ver lo que publicas.
En mi caso uso mucho las redes sociales como "carta de presentación" o currículum y en definitiva, para trabajar. Nunca he tenido una mala experiencia con las mismas, si no al contrario, siempre me han beneficiado en cuanto a lo laboral y he hecho un uso adecuado de ellas con ese mismo objetivo.
Gracias de nuevo por compartir tu experiencia.
Saludos y salud,
Att. Irene Valencia